¿Qué hacer cuando te llama un headhunter?
“Hay llamadas que parecen casuales… pero a veces marcan un punto de inflexión.”
Si alguna vez te ha pasado, lo sabes: suena el teléfono, ves un número desconocido y escuchas algo como “Hola, soy headhunter, ¿tienes cinco minutos?”. Y en ese instante se abren dos cosas a la vez: una oportunidad y un montón de preguntas.
Porque aceptar una entrevista no es un trámite. Es un momento para hacer una pausa y preguntarte, con honestidad:
¿Estoy listo(a) para evaluar no solo un rol, sino mi futuro profesional?
Desde mi experiencia, estas conversaciones funcionan mejor cuando las abordas con calma, claridad y estrategia. Aquí te dejo una guía práctica —como si lo platicáramos de frente— para que tomes decisiones con más seguridad.
1) Antes de decir “sí”, entiende qué está pasando realmente
Cuando un headhunter te llama, no te está ofreciendo “un empleo” en automático. Te está abriendo una puerta para explorar una posibilidad. Y lo primero no es emocionarte ni ponerte ansioso(a); lo primero es activar la curiosidad estratégica.
Hazte estas preguntas:
• ¿Por qué me buscan ahora?
• ¿Qué problema quiere resolver la organización con este rol?
• ¿Qué dice esta llamada sobre mi trayectoria y mi momento profesional?
Responderlas te coloca en una posición de estrategia, no de reacción.
2) Prepararte no es memorizar respuestas: es entender la historia que estás contando
Muchos líderes se preparan para una entrevista como si fuera un examen. Pero quienes avanzan a posiciones más altas se preparan diferente: construyen una narrativa.
No se trata de presumir. Se trata de tener claridad. Antes de cualquier entrevista, vale oro que tengas muy claro:
• ¿Qué he construido realmente?
• ¿Qué decisiones difíciles he tomado y por qué?
• ¿Qué impacto puedo demostrar con evidencia (números, proyectos, resultados)?
• ¿Qué retos me energizan y cuáles me drenan?
La entrevista no es para repetir tu CV. Es para explicar por qué tu experiencia puede resolver el problema que esa empresa tiene hoy.
3) Habla de tu trayectoria desde el poder, no desde la herida
Uno de los momentos más reveladores es cuando te preguntan por tus cambios de empleo. Ahí se nota la diferencia entre un líder reactivo y un líder consciente.
Un líder reactivo explica salidas desde el conflicto: “mi jefe…”, “la cultura…”, “la empresa no…”.
Un líder consciente explica desde la intención:
• “Buscaba mayor impacto.”
• “Quería enfrentar un reto distinto.”
• “Mi propósito profesional evolucionó.”
No se trata de maquillar la verdad. Se trata de contarla con madurez: desde tu aprendizaje y tu dirección, no desde el enojo.
4) La entrevista también es investigación: tú evalúas tanto como te evalúan
Un error común es creer que la entrevista es un escenario para “demostrar tu valor”. La realidad es que tú también estás evaluando si ese entorno puede sostener tu liderazgo.
Antes de la entrevista:
• Investiga a tus entrevistadores (trayectorias, estilos, responsabilidades).
• Entiende el contexto del negocio: mercado, retos, prioridades.
• Busca señales reales de cultura (más allá de la página web).
Y durante la entrevista, haz preguntas que revelen lo que nadie pone en un brochure:
• ¿Cómo se toman las decisiones?
• ¿Qué tensiones existen en el equipo directivo?
• ¿Qué tan preparado está el consejo/liderazgo para el cambio que esperan de este rol?
• ¿Qué pasó con las personas que ocuparon este puesto antes?
Un líder maduro no busca impresionar. Busca entender.
5) Lo informal revela más que cualquier panel de entrevistas
A veces el “café”, el pasillo o la conversación antes de entrar a la sala dicen más que todo lo formal. Ahí se nota quién escucha, quién interrumpe, quién domina la conversación, quién minimiza y quién se muestra auténtico.
No es para paranoiquearse. Es para observar con sensibilidad. Esas señales suelen describir la cultura real con mucha precisión.
6) Preparación técnica + autoconciencia: la fórmula que casi nadie te enseña
Investigar la empresa, entender el mercado y articular tu propuesta de valor es básico. Pero lo que realmente distingue a un líder listo para su siguiente etapa es la autoconciencia.
Pregúntate con calma:
• ¿Qué tipo de cultura potencia mi liderazgo?
• ¿Qué tipo de retos me hacen crecer?
• ¿Qué no estoy dispuesto(a) a negociar?
• ¿Qué versión de mí quiero llevar al siguiente capítulo?
Cuando respondes eso, la entrevista deja de ser un filtro y se convierte en un ejercicio de claridad personal.
Conclusión
El éxito no es obtener la oferta. El éxito es reconocer si ese futuro te pertenece.
Los líderes más sólidos no salen de una entrevista celebrando “una oferta”. Salen celebrando claridad.
A veces la claridad confirma que ese es el lugar correcto. A veces revela que no lo es. Y ambas cosas son victorias.
Porque un líder que se conoce, que se prepara desde la verdad y que evalúa su futuro con rigor humano y estratégico, no busca cualquier rol: busca el rol donde pueda construir, transformar y crecer sin traicionarse.
Estela Michel Sanroman.


